ADSENSE

viernes, 8 de agosto de 2014

DESEA LA PAZ

Shalom, herman@s:
Y nunca mejor dicho, porque precisamente el canto que os traigo hoy es un canto de paz.

El momento de la Paz en la misa llega después del padre nuestro, en un momento previo a la comunión. Es un momento importante, porque en él el sacerdote pide  a Jesucristo la paz y la unidad para la Iglesia, suplicando que “no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia”. Podríamos decir que este gesto es un gesto de amor antes de participar todos de un mismo pan. Antes de acudir a comulgar, toda la comunidad hace una especie de reconciliación, deseando la paz, quizá como reafirmando que están dispuestos a hacer lo que se acaba de prometer en el padrenuestro: ser perdonado y perdonar (perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden).




Si nos detenemos a reflexionar durante un momento qué es lo que realmente estamos haciendo en el momento de dar la paz, podremos llegar a la conclusión de que estamos en realidad participando en un momento de solidaridad. Porque aunque al hablar de ese momento decimos que es el momento de “dar” la paz, en verdad lo que hacemos no es darla, en el sentido literal del verbo dar, sino desearla: es una oración que hacemos por el hermano que está junto a nosotros: “la paz sea contigo”. Es como si dijésemos “deseo que Dios te dé la paz”. Es eso justamente lo que expresa el canto de hoy: “extiende tu mano y desea la paz”. Os dejo aquí un vídeo para que la puedan ver y oir:



  En este momento los fieles se estrechan las manos o se dan cariñosamente un par de besos al tiempo que se desean la paz. ¡Que bonito si tan solo el deseo de la paz bastara para hacerlo realidad!

El momento de la paz es, en definitiva, una forma de llegar al momento cumbre de la misa, la Eucaristía, en plena unión, y armonía con el prójimo, en paz con Jesús y con nuestr@s herman@s de la comunidad.
¿Ya conocías esta canción? Pues dime tú que quieres que te cante.



DESEA LA PAZ
(acordes mayores en MAYÚSCULA, menores en minúscula)
SOL      mi      DO      RE

No existe bien para mi
Mejor que tu paz
Gracias hermano
porque me la das.
Como lo dijo Jesús
En nombre de Dios
“mi paz os dejo,
mi paz os doy”.
Extiende tu mano
Y desea la paz.
Gracias, hermano,
Porque me la das.
Porque me diste la vida,
Tu amor y tu paz
Gracias, Señor.
Gracias, Señor.
Gracias, Señor.