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miércoles, 20 de agosto de 2014

TOMA MI VIDA


Shalom, herman@s:
El canto que os traigo hoy es un canto de ofertorio. El ofertorio, como ya sabéis,  es ese momento de la misa en el que se presentan las ofrendas a Dios. Normalmente estas ofrendas son el pan y el vino, y en una misa “normal” lo más corriente es que el sacristán, los monaguillos o cualquier otro ayudante que el párroco tenga sea quien acerque estas ofrendas al altar, en donde el sacerdote posteriormente realizará la consagración.





Pero sucede que a veces, sobre todo en misas más destacadas, como la misa de las primeras comuniones, confirmaciones o las misas especiales que a veces las catequistas preparan con l@s niñ@s, se realiza una especie de procesión con las ofrendas, que en estos casos no suelen limitarse al pan y el vino. A veces he visto en misa de niñ@s cómo est@s, guiad@s por las catequistas, han ofrecido sus juguetes, sus libros de catequesis (al terminar el curso) u otros objetos. También en las misas de Cultos celebradas por nuestras cofradías, es frecuente que los costaleros ofrezcan su costal, pleita y alpargatas, o que se ofrezca el libro de regla o algún otro emblema característico de la cofradía.
En definitiva, no siempre es el pan y el vino lo único que se ofrece y normalmente cuando se hace esta ofrenda más larga se suele acompañar de una monición, un texto breve que puede ser leído por una catequista, niñ@, costalero, miembro de la cofradía, etc. y que suele ofrecer una especie de explicación de por qué se ofrece ese objeto en concreto.
Es importante que el coro esté informado de si hay o no ofrendas (distintas del pan y el vino) y monición antes de comenzar la ceremonia, pues el canto puede variar en función de ese detalle. Pondré como ejemplo TOMA MI VIDA, el canto de hoy. En una Misa de la Familia, que es en la que normalmente canto con mi coro cada domingo por la mañana, lo normal será que cantemos sólo la primera estrofa y el estribillo. Sin embargo, en otra misa más ceremoniosa, con procesión de ofrendas, lo que hacemos es dividir la canción en dos, y queda algo así:
- Cantamos primera estrofa y estribillo, mientras la procesión de las ofrendas se acerca al altar.
- Después del estribillo dejamos de cantar, para que se pueda proceder a la ofrenda en sí, con su correspondiente lectura de la monición.
- Una vez que se ha terminado la monición y ofrendas, empezamos a cantar otra vez, pero esta vez cantamos la segunda estrofa y el estribillo.

Además de quedar bonito, se le da al sacerdote tiempo para regresar al altar, porque, al menos en nuestra parroquia, lo normal es que éste haya descendido del altar hasta el pasillo central de la iglesia para recibir las ofrendas. Así el coro cubre un espacio con su canto que de otro modo quedaría vacío y, según mi opinión, más frío.

TOMA MI VIDA es una canción que suele gustar mucho a l@s niñ@s, se la aprenden rápidamente y la suelen cantar acompañando al coro. Por eso es una de mis favoritas. Os dejo aquí un vídeo para que podáis escucharla y verla:



¿Ya conocías esta canción? Pues dime tú qué quieres que te cante.



TOMA MI VIDA

(acordes MAYORES en MAYÚSCULA, menores en minúscula)
DO/C           mi / e            FA / F           SOL / G             LA7/A7            re /d


Esto que te doy, es vino y pan, Señor 
esto que te doy es mi trabajo 
es mi corazón, mi alma,
es mi cuerpo y mi razón
el esfuerzo de mi caminar. 

Esto que te doy, mi vida es Señor,

es mi amor, también es mi dolor,
es la ilusión mis sueños,
es mi gozo y mi llorar,
es mi canto y mi oración.

TOMA MI VIDA PONLA EN TU CORAZÓN
DAME TU MANO Y LLÉVAME.
CAMBIA MI PAN EN TU CARNE
Y MI VINO EN TU SANGRE
Y A MI SEÑOR RENUÉVAME, LÍMPIAME,
Y SÁLVAME

Esto que te doy, no sólo yo Señor
esta voz también es de mi hermano
es la unión, la paz, el orden;
la armonía y felicidad
es un canto en comunidad

TOMA MI VIDA...